Lakshmi nació de una búsqueda personal.
En 2017, después de atravesar distintos problemas con mi columna y un postoperatorio complicado, comencé a buscar alternativas que me ayudaran a transitar ese momento y a sentirme mejor.
Fue entonces cuando conocí el CBD. Empecé a investigar, a acercarme a grupos y asociaciones que también buscaban respuestas desde distintos lugares y, casi sin darme cuenta, ese interés se transformó en una verdadera pasión.
Pero hubo algo que me movilizó todavía más: descubrí que no era el único. Muchas personas estaban atravesando búsquedas similares, buscando nuevas formas de cuidar su bienestar y de acercarse al mundo natural. Y ahí nació Lakshmi.
Nació desde una experiencia personal, pero sobre todo desde la empatía. Desde las ganas de compartir lo que iba aprendiendo y de crear productos que pudieran acompañar a otras personas en sus propios caminos.
Hoy quiero relanzar Lakshmi con el mismo espíritu del primer día: una marca que nace de una experiencia real y que busca acercar el conocimiento de la fitoterapia de una manera responsable, cercana y consciente.
Porque antes de ser una marca, Lakshmi fue una búsqueda.
Y esa búsqueda continúa.